Nuestra investigación y hallazgos propios

Convertir las decisiones en datos.
Y convertir los datos en información útil para el liderazgo.

Creemos que el liderazgo no se define solo por la experiencia, sino por las decisiones que toman los líderes y cómo esas decisiones moldean a las personas y el desempeño.

Esa es la información que hemos tardado una década en descubrir.

El 63% de los altos ejecutivos han abandonado o han considerado abandonar su organización debido a su insatisfacción con la toma de decisiones.

Esa única idea transformó nuestra forma de ver el liderazgo. Nuestra investigación se centra ahora en las decisiones que definen las culturas y en los líderes que las moldean.

Toma de decisiones

La nueva lente cultural

En Kingsley Gate, nuestro análisis de 4657 evaluaciones de ejecutivos en los mercados globales reveló una simple verdad:
La toma de decisiones no es solo un comportamiento. Es un modelo para la cultura. A través de nuestra investigación, identificamos cuatro arquetipos de decisión principales que revelan cómo piensan y actúan los líderes bajo presión, y cómo esos estilos dan forma a las organizaciones.

Investigación destacada

Estudios y conclusiones principales

Cuando el director ejecutivo de una empresa de la lista Fortune 500 describió la cultura de su empresa como “innovadora y dinámica”, su director financiero caracterizó a la misma organización como “disciplinada y orientada a los procesos”. Ambos tenían razón desde sus respectivas perspectivas. Sin embargo, esta subjetividad revela por qué la evaluación cultural tradicional puede fallar y por qué 63% de altos ejecutivos han renunciado o han considerado renunciar debido a la frustración con la toma de decisiones de la organización.

Las implicaciones financieras son enormes.

 

Los malentendidos culturales le cuestan a las organizaciones entre seis y nueve meses de salario ejecutivo en costos de reemplazo, con un promedio de $500,000 a $900,000 por cada contratación fallida. Para las empresas globales, estos costos directos palidecen en comparación con los efectos en cadena: disminución del compromiso, relaciones dañadas con las partes interesadas y oportunidades estratégicas perdidas que se acumulan a lo largo de los trimestres.

¿Cuál es el problema fundamental? Las organizaciones no pueden medir lo que no pueden definir.

Sorprendentemente, la capacidad de tomar decisiones eficaces y oportunas suele pasarse por alto en los candidatos a puestos de liderazgo. A medida que las empresas buscan nuevos timoneles para navegar por aguas inciertas, cada vez está más claro que esta capacidad es esencial. Para muchos altos ejecutivos, sentirse capacitados para tomar buenas decisiones es un aspecto crucial de sus funciones. Esta habilidad se aplica a muchas otras áreas de responsabilidad, como las buenas prácticas de gestión, la comunicación, la estrategia y otras. A pesar de su importancia, una nueva investigación de Kingsley Gate revela que la toma de decisiones es la ‘pieza que falta’ en la estrategia de contratación para puestos de liderazgo.

Una cuarta parte de los altos ejecutivos afirma que no se les preguntó sobre su capacidad para tomar decisiones en la etapa de la entrevista y solo alrededor de un tercio (36%) afirman que su estilo de toma de decisiones se ajusta al de su organización. También hay indicios que sugieren que, incluso cuando se les pregunta sobre la toma de decisiones, los altos ejecutivos no se sienten presionados. elaborar sobre sus enfoques del proceso y el razonamiento que subyace a sus decisiones.

Este informe revela las numerosas ventajas de garantizar que la toma de decisiones sea un factor integral en el proceso de contratación de directivos; cómo capacitar a los altos ejecutivos para que tomen buenas decisiones; y cómo adaptarse a estilos de toma de decisiones contrastantes.
En la segunda mitad de 2023, Kingsley Gate mantuvo conversaciones en profundidad con más de 35 altos ejecutivos y miembros de juntas directivas de 11 mercados latinoamericanos (Brasil, México, Colombia, Venezuela, Perú, Chile, Argentina, Panamá, Guatemala, Honduras y República Dominicana). Nuestras entrevistas no solo confirmaron la validez de los resultados de nuestro estudio cuantitativo con FT Longitude, del grupo Financial Times. (publicado a principios de este año) pero también profundizamos en una serie de factores impulsores, matices y excepciones a estas conclusiones. En general, descubrimos que la mayoría de los altos ejecutivos participantes no solo creen que la toma de decisiones es un componente fundamental del mandato de cualquier líder, sino que también tiende a ser ligeramente diferente en el contexto latinoamericano.

 La mayoría coincide en que la forma de mejorar la eficacia de las decisiones de una empresa pasa más por factores “centrados en el ser humano” que por los datos, los procesos y la tecnología, y muchos se muestran satisfechos con sus funciones actuales y sus entornos de toma de decisiones. Existe consenso en que las organizaciones latinoamericanas son más creativas en la toma de decisiones, pero las opiniones varían en cuanto a los factores que contribuyen a esta creatividad. La idea de la “intuición” y su contribución a la toma de decisiones generó un rico debate y discusión, con diversas perspectivas representadas en este documento.
Este estudio presenta y valida un instrumento integral de 24 ítems diseñado para evaluar los marcos de decisión de los líderes, destacando el papel fundamental de las estructuras metacognitivas en la eficacia del liderazgo. Basándose en las respuestas de 5009 altos directivos de diversos sectores, la investigación subraya las importantes disparidades entre los marcos de decisión de los líderes y los contextos organizativos, lo que da lugar a insatisfacción y riesgos de rotación de personal. Al integrar este instrumento en los procesos de reclutamiento, las organizaciones pueden mejorar la conciencia metacognitiva entre los líderes, lo que facilita una incorporación y una integración más fluidas en entornos de decisión complejos. Los resultados abogan por un enfoque proactivo para alinear las capacidades de liderazgo con las necesidades de la organización, con el objetivo de mejorar los procesos de toma de decisiones y cultivar equipos de liderazgo de alto rendimiento. Este instrumento sirve como una herramienta práctica para fomentar el liderazgo adaptativo y mejorar la satisfacción general de los líderes y su retención dentro de las organizaciones.

Detrás de cada dato hay una decisión. Detrás de cada decisión hay una persona.

Cada reto de liderazgo es único. Nuestros consultores combinan un profundo conocimiento del sector con experiencia funcional para formar líderes que prosperen en su contexto.

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