El año 2024 representa una ventana de oportunidad para las empresas latinoamericanas. Tras los años de pandemia y la recuperación económica en Estados Unidos, se espera un crecimiento del PIB regional de entre 2.31 % y 2.51 %, con México y Centroamérica a la cabeza. La esperada disminución de las tasas de interés en Estados Unidos abre posibilidades de inversión en infraestructura y proyectos con retornos atractivos en Latinoamérica, incluida la compra de empresas. Sin embargo, aprovechar esta coyuntura dependerá en gran medida de la gestión del talento humano y los estilos de liderazgo que adopten las empresas de nuestra región.
Según un estudio realizado por Kingsley Gate y el Financial Times sobre los procesos de toma de decisiones, la incorporación de nuevos empleados y ejecutivos ha sido el principal factor de mejora en muchas empresas. Pero para que puedan aportar una nueva visión e innovar, es necesario darles cierto nivel de empoderamiento y autonomía. De lo contrario, es probable que se planteen buscar nuevos horizontes, ya que, según este estudio, el 79% de los líderes latinoamericanos ha considerado renunciar por no sentirse lo suficientemente empoderado para liderar.
Ahora bien, el empoderamiento no implica libertad absoluta. Los ejecutivos lo piden para poder ser creativos e involucrar democráticamente a sus equipos, accionistas y directorio. Las compañías regionales tienden a ser más democráticas y creativas que las convencionales, en parte debido a la escasez de datos específicos y estratégicos que guíen las decisiones. De ahí la importancia de combinar la visión y la sensibilidad de los fundadores con las habilidades de gestión de los nuevos directivos.
En definitiva, 2024 presenta grandes oportunidades de crecimiento en América Latina. Pero no todas las empresas podrán aprovecharlas. La capacidad de atraer y retener el talento adecuado, junto con la alineación de los estilos de liderazgo a las nuevas necesidades y la comprensión de cómo el estilo de cada líder contribuye al equipo ejecutivo y a la organización, serán factores decisivos.
Ventana de oportunidad por menores tasas de interés
La recuperación económica en Estados Unidos y su mayor interés en México y la región en general impulsarían el crecimiento esperado del 2.3-2.5% en 2024, tras los difíciles años de pandemia. La baja en las tasas de interés abriría una nueva ventana de oportunidad, por varios motivos:
- Permitiría a los gobiernos impulsar proyectos de infraestructura postergados por altas tasas de interés y/o falta de financiamiento.
- Facilitaría las inversiones en capital de empresas con alta rentabilidad. El capital privado y el capital de riesgo encuentran atractivo el rendimiento potencial.
- Reduciría el costo de oportunidad de no hacer nada y motivaría a buscar activamente nuevas oportunidades.
El talento humano como factor clave
En este contexto, aprovechar la situación es la clave y definitivamente dependerá de la gestión del talento humano. Es previsible una “guerra” por atraer perfiles calificados. El estudio con el Financial Times destaca el aporte de nuevos empleados y ejecutivos con las habilidades necesarias para mejorar la toma de decisiones en las empresas; pero, para que sean capaces de agregar valor, requieren autonomía y un cierto nivel de empoderamiento, de lo contrario, es probable que busquen otros entornos organizacionales donde tengan más espacio para poder crear con sus equipos y aportar.
El hecho de que 79% de líderes regionales haya considerado renunciar por falta de empoderamiento es interesante para nuestra región, especialmente porque contrasta con un 62% a nivel global. En conclusión, es un aspecto especialmente valorado en la cultura latinoamericana.
Liderazgo democrático, no autocrático
Como explicamos, el empoderamiento no implica libertad absoluta. Los ejecutivos esperan tenerlo para poder involucrar a sus equipos en la toma de decisiones con el fin de aprovechar las oportunidades y crear. De hecho, las empresas latinoamericanas tienden a ser más democráticas que las de otras regiones.
La escasez de datos obliga a una gestión más creativa e intuitiva. Por ello, es clave combinar la visión de los fundadores y accionistas con las habilidades de gestión de los nuevos ejecutivos para empoderar a sus equipos. El empoderamiento bien entendido mejora la toma de decisiones de forma colectiva.
El reto de alinear estilos personales y corporativos
Hay una aparente paradoja en los resultados del estudio: el 62% de los ejecutivos latinoamericanos se declara satisfecho con el proceso de toma de decisiones en sus empresas, pero solo el 37% considera que el estilo es similar al suyo.
Para terminar, Karin Brandes menciona que este hallazgo podría deberse a dos razones: por un lado, las empresas están incorporando perfiles más innovadores, con enfoques distintos a la cultura existente y, por otro lado, quizás no se está prestando suficiente atención a comprender y alinear los estilos personales con los de la organización, tanto durante la búsqueda y selección de ejecutivos como en su posterior integración. En todo caso, sea cual sea la causa, resulta clave tener discusiones abiertas sobre expectativas y líneas de decisión. Solo así se podrán aprovechar las ventanas de oportunidades que se abrirán en 2024. Al final, aprovechar estas oportunidades dependerá en gran medida de encontrar y gestionar las sinergias que se producen al entender los estilos de toma de decisión de los ejecutivos, sus motivaciones y su encaje con los estilos propios de toma de decisión de cada empresa.